¿Cómo mejorar el rendimiento en el sector salud?

A medida que crece la demanda de asistencia sanitaria, los centros de salud se enfrentan a limitaciones financieras cada vez mayores. En este contexto, controlar los costes y mejorar el rendimiento son retos importantes, que pueden ser difíciles de afrontar sin las herramientas adecuadas.

¿En qué consiste el rendimiento en el ámbito de la salud?

El rendimiento abarca todos los procesos operativos y organizativos y tiene tres dimensiones principales: calidad para los usuarios, eficacia para los ciudadanos y eficiencia para los contribuyentes

Medir los resultados consiste en comprobar que determinados aspectos del sistema sanitario se ajustan a los objetivos fijados para las estructuras y los distintos agentes por las autoridades públicas.

Por ello, la evaluación se centra en elementos muy concretos, por ejemplo:

  • Una mejora general de la salud de la población.
  • Calidad clínica.
  • Los resultados sanitarios obtenidos tras el tratamiento.
  • Asistencia adecuada.
  • La respuesta del sistema sanitario a las expectativas de los ciudadanos.

¿Cuáles son los principales criterios de eficacia en sanidad?

Para evaluar y mejorar los resultados del sector salud, los distintos agentes implicados deben basarse en indicadores pertinentes, que pueden adoptar diversas formas.

Indicadores para centros asistenciales

En sanidad, hay cuatro categorías principales de indicadores clave de rendimiento (KPI):

  • Indicadores estructurales: son los recursos humanos, el equipamiento y los recursos financieros esenciales para la atención al paciente.
  • Indicadores de proceso: examinan las prácticas profesionales aplicadas durante la atención al paciente, así como los procedimientos de funcionamiento y coordinación de los sectores de actividad afectados.
  • Indicadores de resultados: se distingue entre indicadores de resultados intermedios, que miden la actividad y la calidad de las distintas etapas del proceso asistencial, e indicadores de resultados finales, que reflejan un cambio en el estado de salud de los pacientes.
  • Indicadores de satisfacción de los pacientes.

El seguimiento de estos KPI tiene un valor incalculable para la consecución de distintos objetivos: detectar patologías con mayor eficacia, prescribir los tratamientos más adecuados a los pacientes, optimizar la gestión del servicio de atención no programada, etc.

Algunos ejemplos de indicadores de resultados

Indicadores de estructura Indicadores de proceso Indicadores de resultados
Tiempos de espera

Formación del personal

Densidad de la cobertura de enfermería nocturna

Personal equivalente a tiempo completo por actividad

Tiempo necesario para obtener una cita

Tasa de cesáreas por nivel de maternidad

Prescripción controlada de antibióticos

Proporción de pacientes que adquirieron bacterias multirresistentes durante su estancia

Mortalidad en una fecha fija tras una operación determinada

Tasa de vacunación

 

Indicadores para los centros de salud

Debido a su amplísimo alcance, los centros de salud tienen necesidades muy diversas en términos de indicadores. Sin embargo, es posible estructurarlas en 4 áreas principales:

  • Servicios de atención y apoyo: incluye, por ejemplo, el perfil de las personas atendidas (edad, grado de autonomía, deficiencias observadas, etc.), su procedencia (domicilio u otro establecimiento), la tasa de hospitalización, etc.
  • Recursos humanos y materiales: índices de absentismo, pirámide de edad del personal, etc.
  • Finanzas: índice de utilización de las asignaciones, desglose de los gastos, índice de obsolescencia de las instalaciones, etc.
  • Objetivos: hacer balance del sistema de información…

Indicadores para los Organismos Autonómicos de Salud y las autoridades locales

Como órganos de la administración pública responsables de la aplicación de la política sanitaria, los Organismos Autonómicos de Salud, también tienen que hacer un seguimiento diario de los indicadores, al igual que los consejos departamentales y otras autoridades locales.

Estos KPI son completados por los centros y servicios de sanidad de una misma CCAA, y sirven para analizar la oferta asistencial en una zona determinada, tanto cuantitativa (por ejemplo, la capacidad de los centros) como cualitativamente (tasas de ocupación de camas, tasas de absentismo del personal, etc.).

Además, esta información puede servir para alimentar el diálogo con las distintas estructuras, mejorar el dimensionamiento de las convocatorias de proyectos y ajustar las políticas públicas, en particular:

  • Plan Nacional para el Bienestar
  • Planes de inversión sanitaria.
  • Planes de organización de centros de salud.
  • Planes de promoción de la Autonomía y la Vida Independiente de las personas con discapacidad.

Gracias a ello, los organismos autonómicos de salud y los consejos de gobierno conocen mejor a las personas a las que ayudan, los recursos movilizados, por las estructuras y cómo se utilizan.

Datos: una palanca esencial para mejorar el rendimiento del sistema sanitario

Existen varias palancas que pueden utilizarse para mejorar el rendimiento del sector salud, empezando por la optimización de las propias políticas públicas. Sin embargo, la transformación digital tiene un papel central que desempeñar en esta búsqueda de la optimización.

Recopilación de datos de sanidad: retos y oportunidades

En la era de la digitalización, las organizaciones de sanidad necesitan transformar urgentemente sus sistemas de información. El desarrollo del expediente médico compartido, en particular, es prioritario, ya que permite a los profesionales sanitarios producir y compartir los datos personales relativos a la salud de forma totalmente segura. Esto mejorará la coordinación de la asistencia y reducirá el número de exámenes innecesarios.

Sin embargo, la naturaleza especial de los datos de salud significa que están sujetos a un régimen jurídico especial diseñado para proteger los derechos y la privacidad de los pacientes. El uso de esta información se rige por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Y con razón: los riesgos potenciales son numerosos:

  • Pérdida o captura de datos de salud por un tercero durante la transmisión.
  • Fallo en las herramientas utilizadas para recoger los datos.
  • Transmisión de mala calidad, que puede afectar a la fiabilidad de los datos.
  • Utilización de datos sanitarios para un fin muy alejado del inicialmente previsto.

A pesar de ello, el uso de datos es crucial para mejorar la atención al paciente, gestionar el rendimiento del sistema sanitario y vigilar la salud. El reto es utilizar esta información de forma que se salvaguarde la intimidad del paciente y se cumpla la normativa.

BUSINESS INTELLIGENCE PARA IMPULSAR EL RENDIMIENTO EN EL SECTOR DE LA SALUD

En el sector de la salud, las herramientas de Business Intelligence son una ventaja innegable, ya que permiten analizar y presentar los datos de forma sencilla y comprensible, proporcionando respuestas instantáneas a toda una serie de problemas operativos.

De este modo, los responsables de la toma de decisiones tienen acceso a información pertinente y constantemente actualizada, lo que les permite tomar las mejores decisiones en tiempo real. Gracias a los indicadores reunidos en cuadros de mando dinámicos, pueden gestionar no solo su actividad principal, sino también áreas relacionadas como recursos humanos, finanzas, control de calidad y logística.

No se puede negar: la gestión del rendimiento y la mejora continua son prioridades absolutas en el sector sanitario. De ahí la importancia de generar y controlar indicadores pertinentes, adaptados a las características específicas de cada centro de salud. Pero para ello es necesario recopilar y analizar grandes volúmenes de datos: aquí es donde entra en juego el Business Intelligence, que permite a los establecimientos de salud explotar todo el potencial de sus datos, cumpliendo al mismo tiempo con la normativa.

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